El monitor transaccional está basado en un modelo ACID, es capaz de gestionar grandes volúmenes de transacciones en arquitecturas de sistemas abiertos, optimizando su proceso.
Prioriza y gestiona todas las transacciones de negocio asignándolas tiempo de ejecución y las encamina a través de las redes de comunicaciones.
Opera de forma independiente, al gestor de recursos y al servidor de aplicaciones, encargándose de mantener y cuidar la trasacción como unidad de negocio, durante la vida de la misma.
Para realizar su cometido interactúan entre si protocolos TCP/IP, sobre o contra distintas plataformas (Unix, Windows...).
Las diferencias básicas de este sistema con cualquier otro monitor transaccional radican en los siguientes puntos:
- Adaptación del sistema a cualquier arquitectura abierta independientemente del medio de comunicación establecido, el sistema gestor de base de datos o el lenguaje de comunicación de los programas generadores de las transacciones.
- Diseño integral de la lógica de presentación de los aplicativos mediante un generador de pantallas desarrollado para el monitor.
- Necesidades mínimas de máquina (tanto servidor como cliente) y de medio de comunicaciones (ancho de banda), por la simplicidad y el reducido tamaño del sistema de monitorización.
- Escalabilidad cubre las necesidades surgidas en los procesos de negocio desde una pequeña y mediana empresa hasta un gran holding.